naufragio_tapa1 En una oportunidad, un tío extravagante, me invitó a navegar por las aguas del Río de la Plata, en Buenos Aires. Soy buen nadador en aguas abiertas, por lo que no había nada que temer, más que la pericia o impericia de mi tío el “capitán”. Acepté y la experiencia, debo reconocer, fue verdaderamente excitante. También fue la primera y la última.

Sin embargo existe gente que se gana la vida compitiendo en alta mar. Surcando con su velero todos los mares del mundo. Sintiendo ese vientecillo de la libertad que sólo ofrece la brisa marina, aunque a veces se transforme en tempestad.

Y quien lo sintió en carne propia, fue el navegante francés Jean Le Cam, que en las frías aguas del Cabo de Hornos marchaba en tercer lugar de la regata “Vendee Globe” y que naufragó tras una inesperada tormenta. Fue rescatado luego de diez horas por su competidor Vincent Riou, que advirtió que Le Cam, aún permanecía en el agua, debajo del casco de su velero.

“Ambos se encuentran sanos y salvos”, leí en el comunicado de los organizadores, mientras recordé a mi tío extravagante.

Enlace: Dramático rescate de un navegante francés l Foto: Vendee Globe