Sobre el regreso del Bofo Bautista a Chivas

Es oficial: Adolfo Bautista vestirá nuevamente la playera de Chivas. Uno de los jugadores más emblemáticos (y problemáticos) del Rebaño Sagrado se apresta para vivir su segunda época. Rafael Lebrija, presidente deportivo del Guadalajara, ha dicho que el fichaje fue posible gracias a que Bautista bajó sus pretensiones por el cariño que le tiene a Chivas. Ajá, nada tiene que ver su falta de forma física y su pésimo momento futbolístico.
Si me lo preguntan, es un error gravísimo. Quizás en un inicio dé frutos y todo sea color de rosa, pero no olvidemos que el Bofo es un cáncer para los vestidores. Pachuca, Morelia, Guadalajara, Chiapas… equipo que ha pisado, equipo que divide. En Jaguares puso a la directiva en una encrucijada: o se va Luis Fernando Tena o me voy yo. Caray, no sirve de nada tener un talento descomunal si no se le combina con una buena sesera.** Y Bautista, un jugador que tiene seda en los botines, pierde completamente cuando sus berrinches le obnubilan.
El caso de Bautista me suena como el error de repatriar a Omar Bravo, un ídolo cuyo mejor momento quedó tiempo atrás. Para el Bofo, éste podría ser su último tren para irse a un Mundial, así que no debería sorprendernos que estalle su potencial con tal de agradarle a Javier Aguirre. Sin embargo, yo creo que será más de lo mismo: un jugador con atole en las venas, caprichoso, capaz de decidir un partido en un parpadeo, pero con la desidia de una diva. . Bien lo resume Mauricio Cabrera, director multimedia de Medio Tiempo, en una línea:
Sólo en México sucede que el equipo más popular del país lucha a muerte por un futbolista obeso y prepotente. La falta de ídolos se nota.
Veamos cuánto tiempo aguanta la afición a su ídolo con pies de oro y corazón de barro.

