Yo invito Lío

El pibe, lentamente, va dejando de ser pibe, pero solo desde los documentos, donde el formal papel acusa apenas 22 añitos. Pero uno sabe cuando lo ve jugar, amagar, gambetear, cuando lo disfruta, que Lío lleva a fuego la marca del potrero de la esquina, cuando todavía era la “Pulga” el que llevaba la pelota pegada al pie, el que se cansaba de hacer goles, allá, en el Club Grandoli de su Rosario natal.
Tú Rosario, que hace un par de semanas pudo verte cuando tu perfil solidario con los que más necesitan te llevó a jugar un partido a beneficio de la Fundación Pupi. Ese Rosario que dejaste para llegar al Barça sin escalas. El Barça que te abrió las puertas, que te cobijó y que te dejó jugar. Ese Barça con el que ganaste todo, ese Barça que también es tu casa y que gracias a vos generó nuevos hinchas en toda la Argentina.
Déjame que hoy invite yo Lío, porque vos, ya nos estás dando demasiado pibe…







Ver al FC Barcelona hoy en día, simplemente es un agasajo. Garantía de espectáculo, emociones, fútbol totalmente vertical y grandisimos goles ofrece el equipo de Guardiola. Este equipo simplemente no tiene rival y seguramente si se mantienen así, ganarán la Copa del Rey y la Liga; y en caso de lograr la conquista de la UEFA Champions League, lograrían un triplete que al menos ahora se ve muy factible que se de.





Lionel Messi lleva el potrero en el inconsciente. Se nota en el modo en que lleva la pelota, siempre pegada al pie. Es instintivo. Deja el tendal de defensores gambeta tras gambeta y para él, es natural eso de andar desairando contrarios por todo el campo, y resulta inexplicable ver a los hinchas rivales fotografiando felices a su “verdugo”.

He hablado sobre lo 


