4 partidos. 0 puntos. -6 gol diferencia. 1 tanto marcado. Esos son los números del equipo de mayor trascendencia histórica en Ecuador, en lo que va del campeonato nacional. Barcelona Sporting Club de Guayaquil parece haber tocado el fondo de una crisis que lleva aproximadamente 8 años. Algunos dirán que de qué crisis hablo si durante estos años Barcelona ha estado en hexagonales finales, ha obtenido vicecampeonatos, y ha participado en copas internacionales. A Barcelona no le basta con eso. Al equipo que más campeonatos nacionales ha obtenido no le es suficiente con eso. Al 2 veces vicecampeón de América no le funciona tan poco. Al único equipo que nunca ha estado en la categoría “B” del fútbol nacional le hace falta más.
El domingo Barcelona cayó humillado en el Monumental, su casa, frente a su rival tradicional y compañero de barrio, Emelec, en el único clásico del fútbol ecuatoriano (”clásico” palabra sagrada que más de un periodistilla ecuatoriano usa sin conocer o reconocer su significado). Eramos aproximadamente 25.000 personas, aguantando -no todos- una lluvia absurda, pero sobretodo aguantando un fútbol absurdo. Emelec nos bailó, o más bien Barcelona se tropezaba con su propio pie, porque tampoco Emelec vive su mejor momento.
¿El resultado? El día de ayer los canarios nos quedamos sin técnico, tras la salida del colombiano Juan José Pelaez que no logró demostrar ningún tipo de mejora en su segundo intento frente a este equipo. También por la noche por vía escrita llegó la renuncia del presidente del club, Isidro Romero.
De Isidro no puedo dejar de reconocer, aplaudir y celebrar su primera etapa como presidente de los canarios por allá por los 80 y 90, excelente trabajo. Pero hace mas de un año, cuando los socios de Barcelona fuimos convocados a elecciones hubo 2 cosas que me molestaron muchísimo. La primera fue que al otro candidato a la presidencia, José Vicente Viteri, lo eliminaron de competencia de forma un poco extraña, y quedó en competencia Isidro… e Isidro. Sintiéndome forzada a elegir a una persona que yo sabía muy bien que no estaría todo el tiempo sobre el equipo, aún pensé en asistir a las elecciones. El día de las elecciones recibí la llamada de la empresa de telemarketing contratada por Barcelona preguntándome si deseaba que un auto me recoja en mi casa y me lleve a la sede para votar, y viceversa. Linda manera de botar el dinero dije yo, cuando siempre se quejan de que hacen falta fondos.
¿Y todo ese “chanchullo” para qué? Para que Isidro se despida diciendo “Este proceso lleva su tiempo, implica mucha obligación y trabajo; desgraciadamente mis obligaciones empresariales dentro y fuera del país y mi vida actual no me lo permiten, por ello he presentado al directorio del Barcelona S.C. mi renuncia irrevocable”. Eso lo debió pensar hace un año, Barcelona no es un juego.
Y ya está, ahí queda Barcelona, ahora bajo el mando de Galo Roggiero y con Jimmy Montanero como técnico. A ver que nuevo parche le ponen al equipo, un grupo de personas que hace mucho tiempo perdieron la mística y la pasión por la camiseta que visten, y que me hacen recordar suspirando a gente como el “Cholo” Bravo, Claudio Alcívar, Marcelo Trobbiani, Carlos Muñoz, Rubén Insúa y al mismísimo Jimmy Montanero, por mencionar unos cuantos de los jugadores que de verdad se entregaron a la causa amarilla.