El Zaragoza acaba de ser eliminado de la Copa del Rey al perder contra la Real Sociedad por 1-0. Es cierto que la Real es otro de los “gigantes” de segunda (ahora llamada “Liga Adelante”), pero lo que más me sorprende no es el resultado de este partido, sino la dinámica en la que están inmersos los aragoneses, que les ha costado estar en la división de plata esta temporada.

El año pasado era un equipo que aspiraba a todo, con jugadores de la talla de Diego Milito, Aimar o Ayala, prometían dar guerra en la liga y aspiraban a volver a Europa. Sin embargo, acabaron descendiendo, algo impensable a principio de temporada.

Obviamente, tras el descenso a segunda, la plantilla ha cambiado y muchos de los peces gordos se han ido, pero yo pensaba que el equipo tendría orgullo y aplastaría a quien se le pusiera en su camino de regreso a primera. No es que no vaya a ser así (el tiempo dirá), pero desde luego ser eliminados en la primera ronda de la Copa del Rey no es el mejor comienzo.

¿Es una competición menor? Vale. ¿Lo importante es el regreso a primera? Vale. Pero sin ninguna otra competición (ni Champions, ni UEFA…) y con jugadores que no van a ser llamados por sus selecciones constantemente, ¿cómo pueden no darle valor a la Copa? Precisamente este tipo de clubs son los que más deberían luchar por ella. Yo, personalmente, me siento decepcionado.

Enlace: Partido de pelota vasca | Foto: As