Monterrey, dignísimo campeón del fútbol mexicano

Monterrey es el flamante campeón del fútbol mexicano, al imponerse a Cruz Azul con un global de 6 – 4. La ida fue un partido para la locura, lleno tanto de desatinos como de emociones. La Máquina Celeste llegó a estar 3 – 1 al frente, pero el empuje regio se hizo presente y los locales sacaron la casta para dar la voletereta (4 – 3) y llevarse la mínima ventaja al Azul. Ahí, en la Ciudad de los Deportes, se vería si el planteamiento táctico de Enrique Meza era capaz de desentrañar el parado del equipo de la Sultana del Norte.
Cruz Azul salió con las banderas desplegadas, pero pronto los de Vucetich equilibraron las acciones. Una final miedosa la de la primera mitad, demasiado cautelosa, demasiado precavida. Pero llegó el botín celestial de Aldo de Nigris para silenciar al coloso de la colonia Nochebuena. Contra las cuerdas, el equipo cementero alcanzó a descontar por conducto de Alejandro Castro, poniendo el nervio a flor de piel. Sin embargo, no hubo tiempo (ni tamaños) para la hombrada. En el último minuto, llegó el Chupete Suazo para poner la cereza en el pastel. Un gol del chileno que le despide de nuestro fútbol por la puerta grande.
Lo de Cruz Azul ya raya en la maldición. Cuatro subcampeonatos (tres en la liga, uno en Concachampions) en los últimos cuatro torneos. La sequía cementera se prolonga a 12 años, y cada vez más lejos queda el recuerdo de aquella tarde ensangrentada en León cuando alzaron su último trofeo. Al final, los hombres importantes de La Máquina no pesaron. José de Jesús Corona quedó chico para la gran cita (reafirmando el porqué Ochoa le lleva ventaja en el marco del Tri), en tanto que Emanuel Villa dejó la pólvora guardada en casa.
Del otro lado, una exhibición de cerebro y corazón del Monterrey. Para el recuerdo quedarán las inspiradas tardes de liguilla de Aldo de Nigris. Aunque el atacante se destapó en la liguilla, su desempeño ya había sido sobresaliente a lo largo de la temporada. Aguirre deberá considerarlo para probarse con la verde, donde se demostrará si su momento se debe a ayuda celestial o capacidad pura. Otro aplauso sonoro para Jonathan Orozco, tantas veces alabado por sus virtudes como criticado por su inconsistencia. Orozco demuestra las cualidades que lo llevaron al marco en selecciones menores, pero con más madurez. Y por supuesto, para destacar, desde siempre, Humberto Suazo. Considerado el mejor jugador de la eliminatoria de Conmebol, el Chupete ya había demostrado que el fútbol mexicano le queda chico. Se ha despedido haciendo los deberes, con el gol de la puntilla y dando la vuelta olímpica. Así, ni quien reclame.
¡Enhorabuena, Monterrey, dignísimo campeón! (y más suerte para las próximas, Cruz Azul, que no hay mal que dure cien años…).








