Ayrton Senna: a 15 años del adiós

Corría el año 1994 cuando las autoridades de la Fórmula 1 decidieron algunas modificaciones en los poderosos autos de la categoría. Los cambios tecnológicos impulsados por los constructores, no fueron acompañados por las medidas de seguridad necesarias y como suele pasar, varios pilotos sufrieron las consecuencias, tal cual sucedió aquel fin de semana trágico en Ímola.
Los autos eran cada vez más veloces y en la lucha por el campeonato sorprendía un joven a bordo de un Benetton-Renault, Michael Schumacher, que finalmente se coronaría campeón por primera vez y a solo un punto de su inmediato perseguidor, el británico Damon Hill.
Las pruebas de clasificación para el Gran Premio de San Marino de aquel año, habían estado teñidas de sangre por varios accidentes. Un despiste espectacular del brasileño Rubens Barrichello (Jordan Grand Prix) y la muerte del austriaco Roland Ratzenberger (Simtek S94- Ford), que impactó a 300 km. por hora contra una valla situada a la altura de la Curva Villenueve, cortando así una racha de 12 años sin muertes en la Fórmula 1.
Estos accidentes, provocaron un severo reclamo a las autoridades de parte del brasileño Ayrton Senna, quien era un obsesivo de las medidas de seguridad y apenas notaba que algo no funcionaba bien en el auto, se bajaba y alertaba a los mecánicos, pero en Ímola, que albergaba un pasado dramático, el destino estaba escrito.
Faltaban 15 vueltas para finalizar la carrera cuando en un despiste, el monoplaza Williams Renault FW16 de Ayrton Senna, dio de lleno contra un infame muro de cemento en la trágica Curva de Tamburello. En el impacto, una de las ruedas pegó a gran velocidad en la cabeza del brasileño, que quedó inconsciente y con graves heridas en el cráneo.
Finalmente, tras algunas horas en estado de coma, Ayrton Senna moriría en el hospital Maggiore de Bolonia, pero su recuerdo, el ídolo, el deportista, el mito, no morirá jamás.

