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Ariel Ortega se ausentó del entrenamiento que tenía pactado el equipo para los jugadres que no vieron acción en el encuentro que jugó River contra la Católica en la Copa Santander Libertadores.

Lo preocupante para el club es que el Burrito ha recaído en su adicción al alcohol, a pesar del tratamiento al que es sometido. Un día antes del entrenamiento, el jugador estuvo con su esposa en la celebración del cumpleaños del arquero de Independiente, y ahí estuvo dándole sabor a la garganta; seguramente hubo exceso de copas porque por la noche protagonizó una acalorada discusión con su esposa, tanto así que la misma entabló una demanda en contra del futbolista por presuntas amenazas.

Los que lo vieron dicen que Ortega no iba besando las banquetas o cayéndose de borracho, pero que sí se le notaba que había estado ingiriendo alcohol, o como decimos por aca, empinando el codo.

Se dice que el presidente del club le ha pedido a Simeone que no lo separe del equipo, pero mientras sigan consintiendo sus vicios, el futbolista menos entenderá que está echando a la basura los pocos años de carrera que le quedan.

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