
Ya están definidos seis de los ocho invitados a la liguilla del fútbol mexicano. Morelia, Toluca, Cruz Azul, América, Monterrey y Santos ya están en la Fiesta Grande. Restan dos boletos, y es prácticamene un hecho que el séptimo será de Puebla (se necesita una hecatombe en el Cuauhtémoc y un milagro en Pachuca para clasificar a los tuzos), en tanto que el último pase se lo disputarán San Luis y Chivas. Con la postemporada en ciernes, inicia esta sección especial para analizar el paso de cada equipo en la temporada y sus posibilidades para alzarse como campeones.
Abrimos pista con el sorprendente Morelia, líder del campeonato a sólo una fecha de que termine el torneo. Los michoacanos acumulan la friolera de 32 puntos, igualados en la punta con el Toluca, pero con una mejor diferencia de goles (+16). Es la segunda ofensiva más poderosa del campeonato, sólo debajo de Cruz Azul; y es la mejor defensiva. ¿Cómo es posible que una escuadra que en los últimos años había venido a menos, ahora se encuentre en los cuernos de la Luna? Fácil, gracias al regreso del Jefe Boy.
Tomás Boy recaló en Morelia después de un larguísimo veto impuesto por el promotor Carlos Hurtado. Boy es un estratega de carácter fuerte y trabajador, pero además es un conocedor de la cancha. Como mediocampista se distinguió por su visión de juego, cualidad que ha sabido trasladar al banquillo. El Jefe presenta un muy buen balance matemático: 10 victorias, 2 empates y 4 derrotas. Pero no todo son número. Da gusto ver jugar al Morelia, un equipo balanceado en todas sus líneas y con un arsenal ofensivo bastante interesante.

Iniciemos por detrás. Gran parte del mérito está en los guantes de Moisés Muñoz. El cancerbero de Morelia, que hace cuatro años había demostrado cualidades suficientes para ganarse algunas convocatorias con Ricardo Lavolpe, tuvo un resurgimiento prodigioso. Se dedicó a bajar de peso, lo que le aumentó velocidad y ligereza. Más estilizado, Muñoz va por su revancha en la selección. Ya en 2006 fue cepillado de la lista final para darle paso a Guillermo Ocho como tercer arquero. Ahora tiene los argumentos de su parte para pelearle al tú por tú a Luis Michel y Óscar Pérez el lugar 23 de la convocatoria a Sudáfrica. Y quién sabe, en una de ésas, hasta bajarle la chamba a Jesús Corona en la alternativa.
En la zaga, el líder de los Monarcas se llama Mauricio Martín Romero. El argentino ordena, mete gritos y acomoda a una línea defensiva que se ha consolidado como la más complicada de superar. Jaime Durán, símbolo del equipo moreliano, junto con Marvin Cabrera y Fernando Salazar, viejos conocidos de vestuario con el Pachuca, complementan la defensa titular.

El mediocampo es muy flexible. Jorge Gastélum se ha convertido en el destructor de juego, un contención que puede crecer mucho más. Otros que ve acción con regularidad como pivote Adrián Aldrete, uno de los juveniles que se alzó como campeón sub-17 en 2005, aunque Boy también lo utiliza como defensor. También está Elías Hernández, canterano polivalente que puede desempeñarse en la contención, detrás de los delanteros, o por las bandas. Dos extranjeros ponen el valor agregado: Wilson Thiago y Aldo Leao Ramírez, que ponen tanto cerebro como potencia en el césped.
De la delantera no hay queja. Empecemos por Miguel Sabah. El de Cancún no acaba por ganarse a la afición (pese a rozar el cielo con el gol ante Estados Unidos), pero pese a la irregularidad, aporta una buena cuota de goles. Aunque Sabah se ha desinflado, ahí está Hugo Droguett, que puede jugar tanto como volante ofensivo como segundo punta. Otro que aporta variantes es Luis Gabriel Rey, alguna vez campeón de goleo en México. Otro revulsivo ofensivo en Luis Alonso Sandoval, un jugador explosivo que es capaz de horadar cualquier defensiva por los extremos. Con estos elementos, sumados al gusto ofensivo de Boy, no es de extrañarse que los purépechas rompan redes con alarmante facilidad.
¿Cuáles son las posibilidades de Morelia? Su fortaleza para por la localía. En su feudo ha sido prácticamente inquebrantable, aunque una mala tarde como ante Cruz Azul (0 – 4) puede suceder. Su rival puede ser Puebla, San Luis o Chivas. Con los camoteros cayó en el Cuauhtémoc (2 – 1), a San Luis lo venció en el Morelos (2 -1), y a Chivas lo exhibió (3 -1). Yo lo veo como un semifinalista (incluso, con algo de suerte, como subcampeón), pero no alzando el trofeo.
