
Chivas se la jugará el próximo torneo con José Luis Real en el banquillo. Una decisión sorpresiva, ya que varios viejos conocidos (Benjamín Galindo, Efraín Flores) sonaban para recalar en Verde Valle. El Güero, quein llegó a la dirección técnica para parchar la salida de Raúl Arias, tendrá en sus manos al primer equipo del Guadalajara. Al final, Rafael Lebrija y Jorge Vergara le han ratificado en un mar de dudas. ¿Por qué? ¿A qué obedece este extraño voto de confianza? ¿Es Real el estratega que el Rebaño necesita?
Veamos primero los pros. José Luis Real es un hombre de casa. Conoce la estructura de principio a fin, con sus virtudes y defectos. Y créanme, para asumir el riesgo con Vergara a la cabeza, bien vale saberse los entresijos de la entidad. Es un hombre que ha trabajado con el proyecto de Fuerzas Básicas, por lo que su llegada a la dirección técnica mata dos pájaros de un tiro. Por una parte, garantiza que la cantera chiva siga nutriendo constantemente a la plantilla, y con esto, la posibilidad de que nuevos valores del fútbol mexicano tengan oportunidad de debutar. Pero además supone un alivio para la chequera de Vergara, que nuevamente apostará por los novatos en lugar de ir al mercado por refuerzos.
En contra de Real está el entorno. La limpia en Chivas es indispensable, y la lista de transferibles se presume larga. Hay muchas vacas sagradas y camarillas al interior del vestuario, y habrá que ver si el Güero es capaz de meter orden en la casa. La competencia también le exigirá resultados rápidos. La directiva demandará que el equipo entre a liguilla tras la pésima actuación de este torneo, amén de los partidos de la Copa Libertadores. ¿Podrá el Güero con el paquete?
