Arias fuera

Todos (menos Jorge Vergara) sabíamos desde el inicio que la contratación de Raúl Arias como timonel del Guadalajara era un tremendísimo error. Su estilo soso, desabrido y extremadamente cauteloso no pegaba con el ideal de Chivas. Vergara se había traicionado a sí mismo al apostar por un técnico resultadista. Porque si algo hacía el Rebaño Sagrado, aún en sus horas más oscuras, era caer con la cara al sol, con un fútbol vistoso, espectacular y vertical. Ahora ni eso queda.

Tres derrotas consecutivas detonaron una bomba que amenazaba con explotar más temprano que tarde. El resultado: Arias está fuera. La actuación de las Chivas en el Clásico fue un aborto futbolístico. Arias planteó a un equipo melindroso, asustadizo, que se asustó ante la playera americanista. Sólo Luis Michel (a mi parecer, llamado a ser el tercer arquero de México en el Mundial) sacó la casta de un equipo contagiado de temor desde su banca. Si el duelo ante América fue nefasto, la derrota con Morelia fue el tiro de gracia. Sin demeritar la gran temporada de los michoacanos, nuevamente se vio una escuadra chiva sin orden ni idea. Al final, Vergara ha decidido detener a tiempo el cáncer que él mismo sembró en el vestidor.

Tres fechas quedan en el torneo y poco margen para buscar la clasificación (alcanzable aún gracias a la benevolencia de su grupo). José Luis del Real, técnico de las inferiores, ha asumido el interinato y se quedará como pastor del Rebaño hasta que alguien más reclame el puesto. Vergara ya se puso a sondear el mercado, y se rumora que Benjamín Galindo podría regresar al Guadalajara. ¿Será que el Maestro le perdonará los berrinches a su antiguo jefe y regresará a Verde Valle?