
América se llevó el Clásico mexicano al imponerse por la mínima al Guadalajara (1 – 0). Al minuto tres, el zaguero Aquivaldo Mosquera cabeceó un centro de Pável Pardo y adelantó a las Águilas. A partir de ahí, y durante todo el primer tiempo, el juego se conviritó en un soliloquio americanista. Salvador Cabañas tuvo el segundo, nuevamente con un remate de cabeza, pero el “Tepa” Solís sacó el balón cuando estaba a punto de colarse en la meta de Luis Michel. Minutos después, el árbitro Mauricio Morales se comió un penal tras una mano clara de Héctor Reynoso ante un remate de palomita de Ángel Reyna. Por si hiciera falta, Reyna tuvo de nuevo el segundo en sus botines, pero una espectacular atajada de Michel le negó el tanto al cuadro americanista. Todo, apenas en el primer tiempo.
Para el complemento la tónica del juego bajó considerablemente. El técnico Jesús Ramírez sacó a Enrique Esqueda, uno de los hombres más incisivos del equipo, para meter al chileno Jean Beausejour como tercer contención. Al poco rato retiró al Rolfi Montenegro para darle minutos al Shaggy Martínez, y cerró sacando a Rosinei (a mi parecer, el mejor jugador de las Águilas), para meter a Juan Carlos Silva. Pese a los cambios de corte defensivo, América se portó superior, y de no ser por las grandes actuaciones de Michel (y la mala puntería de Reyna), los azulcremas hubieran podido endosar unos tres o cuatros tantos más. Sobre Chivas, bueno… el que su arquero haya sido el hombre más destacado dice mucho, ¿no?
Con este triunfo, el América escala al tercer lugar de la tabla general (25 puntos, +13), y marcha segundo en el sector dos, el más reñido de la competencia. Por su parte, el Guadalajara marcha décimotercero del torneo (15 puntos), pero conserva esperanzas de clasificar a la liguilla gracias al paupérrimo desempeño de sus rivales del grupo uno, en el que va tercero a dos puntos del San Luis (17).

No pues que benevolente fuiste, horroroso y aburrido partido, para mi el América solo jugo los 10 primeros minutos, después del gol se dieron cuenta que ya no tenían mas que hacer.