lance

Es prácticamente imposible hablar de la Tour de France sin mencionar a Lance Armstrong, el hombre leyenda que superó al cáncer y conquistó siete veces consecutivas el circuito galo. Retirado en 2005, Armstrong anunció su regreso al ciclismo para buscar este año su octavo título. El estadounidense no ha decepcionado: tras un inicio dubitativo, en la tercera etapa de la Tour se ha colocado en el tercer sitio.

El atractivo de esta edición se centra, en buena parte, en el morbo de ver si Armstrong consigue su meta. Pocos deportistas han dominado tanto su disciplina como él (a bote pronto, sólo se me ocurren Tiger Woods en el golf, o Roger Federer en el tenis). Armstrong, más allá de su tan explotada historia de vida como ejemplo de superación, es un gancho impresionante para darle difusión a un deporte tan poco seguido como el ciclismo. No cabe duda que la Tour de France (sus patrocinadores y las televisoras) lo extrañaban muchísimo.

Como bono extra, les dejo este extracto de la película Dodgeball, en la que Lance Armstrong le da una lección a Vince Vaughn para no rendirse. Mientras tanto, señores, volteemos a Francia, que la leyenda está de vuelta.