
El torneo argentino llegó a su fin con un descenlace escandoloso para un campeonato tan mediocre como su dirigencia. Reconozco que este torneo me resultó más atractivo, muchísmo más atractivo que las últimas ediciones del campeonato criollo y supongo que mi espíritu revolucionario se alegra cuando los poderosos no forman parte de la partida y la torta por fin, es repartida entre los más necesitados.
Todos lo medios locales buscan temas debajo de las baldosas y por ahora se vienen arreglando con las polémica del Vélez Campeón y el análisis de los mejores jugadores del campeonato. No voy a analizar uno por uno porque parto de un principio sencillo, a la mayoría los vi por televisión o apenas uno o dos partidos. Sería demasiado injusto y poco objetivo.
Pero sí voy a destacar a dos jugadores que en su primera aparición en el fútbol grande, deslumbraron a propios y a extraños. El primero de ellos es Javier Pastore, un crack, que con 19 años juega como un viejo experimentado. Mucho fútbol de los pies de este cordobés a quien Ángel Cappa le dio toda la confianza para que el pibe haga lo que mejor sabe, jugar al fútbol, un fútbol hermoso y que las urgencias económicas de Huracán nos privará de seguir gozando de su magia.
Otro jugador que me soprendió, es el defensor de Vélez Sarsfield, Nicolás Otamendi. La “Fiera” juega a lo Ruggeri, a lo Passarella y a pesar de contar con una veintena de partidos en primera división convenció a Maradona que lo hizo debutar frente a Ecuador. Su temperamento y su timing lo llevan a anticipar siempre la jugada convirtiéndose en una pieza clave en el esquema de Ricardo Gareca.
Por supuesto que muchos jugadores de han destacado. Mario Bolatti en Huracán, el “Pepe” Sand con sus goles en Lanús, Pablo Migliore, que demostró que para un arquero la continuidad es fundamental, Cristian Cellay quien con sus actuaciones disimuló la ausencia de Alayes o Rinaudo, el equilibrio en el “Lobo” Platense, pero elijo a Otamendi y Pastore como las grandes revelaciones del torneo.
La pregunta es por cuánto tiempo más podremos disfrutar a estos jugadores antes que se los devoren el fútbol-negocio.
