beckham

David Beckham debe estar arrepentidísimo de haberse ido a la MLS. Cuando llegó a Estados Unidos, fue recibido como una celebridad de Hollywood. Becks causó furor y generó un fenómeno mercadológico impresionante. Pero en la cancha, nada. Hoy, la fama de Beckham es una sombra. David regresa a Los Ángeles tras su paso por el Milán, y se topa con que ya no hay alfombra roja, ni flashazos, ni multitudes aclamándolo. Es un mortal más.

Goal, el blog de fútbol del New York Times, realizó una entrevista completísima con Grant Wahl, autor de “El experimento Beckham” (The Beckham Experiment). En el libro, Landon Donovan, el capitán del Galaxy, critica abiertamente el profesionalismo y la entrega del centrocampista inglés. A pesar de los dimes y diretes, ambos jugadores ya hicieron las pases (o cuando menos aparentaron hacerlo) y entrenan nuevamente en paz.

Que sirva esta situación como lección para muchos deportistas que sacrifican el nivel de competencia por un puñado de dólares (¿verdad, Neri Castillo?). Atrás, muy atrás, quedó ese mediocampista fino que sudó la playera del Manchester United y del Real Madrid. Aquel jugador que, mágicamente, retomó la alegría por el fútbol con su fugaz paso por el Milán. Quizá el experimento Beckham haya resultado un negocio redondo, pero tengan por seguro que a David esos millones le saben a 30 monedas de plata.