
No pensaba escribir nada, pero tras ver la goleada sufrida por Independiente y leer los comentarios de sus hinchas por todos los foros del “Rojo”, creí oportuno dedicar un post a esta realidad que duele, no solo en los propios hinchas del club, sino en todos aquellos que queremos al fútbol y supimos admirar a quien por décadas fue el orgullo nacional.
Varias veces comenté que de no haber nacido “Gallina”, hubiera sido hincha de Independiente gracias a que crecí en pleno apogeo del “Rojo”. La magia de Bochini, la contundencia de Percudani o Barberón, el equilibrio de “Maranga”, el temperamento de Trossero o la presencia de Goyén en el arco, llenaban los ojos de tanto fútbol que resultaba imposible no admirar a los “Diablos”. Pero eso es historia y hoy la realidad es otra, muy distinta y muy triste.
Como siempre los dirigentes, máximos responsables de la actualidad de los clubes, manejan mal las cosas. En el caso de Comparada, presidente “Rojo”, priorizó reformas en su estadio relegando al fútbol y sin medir consecuencias. Las obras, excedieron el plazo estipulado por falta de fondos y el equipo hace de local en canchas alquiladas.
Los pocos refuerzos que llegaron contratados por la cúpula dirigencial, son jugadores sin reputación, que carecen de prestigio para vestir una camiseta con tanta historia. Los entrenadores fueron cayendo uno a uno en efecto dominó y los resultados positivos fueron para los equipos rivales, que varias veces golearon a Independiente.
Como anoche, cuando Banfield, que venía peleando por su flaco promedio y su único objetivo era escapar del descenso, lo goleó por 5 a 0. Es duro ver caer a un gigante por semejante resultado y no es la primera goleada humillante que sufre el “Diablo” en este campeonato. Pero más duro, es ver a los hinchas desangrados, sufriendo por el club de sus amores y lo peor, sin obtener respuestas.
Los hinchas, sufridos y heridos como nunca, se unen en una causa común que a esta altura no vale la pena. Algunos hablan de echarlos a todos, otros de insultar a todos y los menos, de matarlos a todos, cosa que tampoco vale la pena.
Lo he dicho en reiteradas oportunidades y esto va para todos los fanáticos estafados. ¡Loco!, no hay que ir más a la cancha hasta que cambien las cosas. ¡Encima que los jugadores solo nos dan frustraciones, voy a ir a la cancha a cagarme de frío para alentar a estos muertos! Noooo muchachos, dejemos de ser los boludos de siempre que alientan sin parar negando la realidad.
El próximo partido, hay que quedarse en casa. La plata de la entrada la invertís en un asadito con tu familia, descorchas un buen vino y ves el bodrio desde tu sillón. ¡Basta con la mentira del aliento, del fanatismo, de los colores y la puta madre que los parió! Nosotros sí queremos los colores, no esos muertos. Ellos sólo quieren la plata y nada más.
Hay que dejarlos solos, con las tribunas vacías, a ver qué mierda hacen.
