2009-06-09_17-47_clarincom

Sí, con todas sus dificultades, su fútbol ciclotímito y distante de sus mejores épocas, la historia del fútbol brasileño prevalece y es capaz de revertir lo que parece imposible. Brasil no juega como Brasil, pero le alcanza con los fogonazos de Kaká, la seguridad de Júlio César, los chispazos de Robinho y los goles de Luís Fabiano.

Con esos argumentos, Dunga, quien tiene un Dios aparte, plantea el juego de la “verdeamarela”. Sin demasiados secretos y con escasas variantes, Brasil se las arregla para reflejar en el resultado lo que no puede demostrar en la cancha.

Estados Unidos arañó la hazaña de un resultado histórico, pero sus jugadores, primero sintieron el agotamiento de un primer tiempo donde corrieron y metieron en toda la cancha. Después, cuando ya Brasil se les vino encima, sintieron el rigor de esar frente a un verdadero grande y se achicaron.

Brasil ganó bien, aunque puede hacerlo mejor. Mucho mejor.