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El difusor, es un elemento vital en la aerodinámica del monoplaza diseñado para asegurar el flujo óptimo del aire debajo del coche e incrementar la adherencia al suelo, y es para algunos de los grandes perdedores del domingo en Australia, el motivo que hizo la diferencia.

Según el tripcampeón del mundo de Fórmula 1, Niki Lauda, “asociar la velocidad del Brawn solamente a los difusores, es una desfachatez y una excusa de malos perdedores”.

Para Fernando Alonso, va a resultar imposible alcanzar a los Brawn, “aunque tuvieran el tanque de nafta vacío”. El español, también sugirió que las autoridades hagan algo al respecto, de lo contrario, “los Brawn, ganarán las 17 carreras del campeonato”.

Casi todas las escuderías buscan la ilegalidad de los difusores, intentando cumplir con las expectativas previas al gran circo de la Fórmula 1, donde resulta imposible pensar que McLaren o Ferrari no estarían invitados a la fiesta.

Lo cierto es que Ross Brawn, un ingeniero que trabajó para la Energía Atómica del Reino Unido y que en su tiempo libre le gusta disfrutar de la pesca y de la jardinería, con mínimos fondos ha inventado un auto de otro planeta, pero sobre todo, dejó en ridículo a las grandes potencias de la categoría, que solo con presupuesto, creían lograrlo todo.