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Desde ayer estoy sorprendido en el alto nivel de atención y debate que generó que una mujer homosexual se convirtiera en la Primera Ministra de Islandia, como si su condición sexual la hiciera en más o menos capaz.

Los diarios de todo el mundo se hacen eco de la condición sexual de Johanna Sigurdardottir por sobre su aptitud, lo que me lleva a preguntarme, por ejemplo, si en el fútbol también es tan importante la elección sexual del futbolista.

En la Argentina, la SAFGay, (Selección Argentina de Fútbol Gay), se animó a desnudarse y así recaudar fondos para poder viajar a Washington este año para competir en el próximo Mundial de Fútbol Gay. La publicación será es un calendario 2009 que la Selección presentará en estos días.

La UEFA, dice no castigar la homosexualidad en el fútbol, pero tampoco condena la homofobia. Todavía, el recuerdo del nigeriano Justin Fashanu está presente. Fashanu, de origen nigeriano, jugaba en el equipo británico Norwich City. Se confesó en el diario The Sun y pagó su atrevimiento. Perdió su trabajo y se suicidó ocho años después, tras haber sido acusado de haber violado a un joven de 17 años.

Recuerdo al presidente de la Federación de Fútbol germana, Theo Zwanziger, abordando fugazmente el tema, prometiendo apoyos a aquellos jugadores que quisieran salir del armario, luego de los rumores en los foros gays alemanes, donde se comentaban las inclinaciones sexuales de Jürgen Klinsmann, y de su ‘segundo’ y Joachim Löw.

En la liga austriaca de fútbol hay 500 jugadores profesionales. De ellos, 25 son gays que no quieren o no pueden salir del armario. La denuncia la hace la plataforma homosexual austriaca Qwien Kultur, echando mano de las estadísticas que sostienen que un cinco por ciento de la población futbolística masculina de ese país es homosexual…

Nada me aclara el panorama acerca del por qué causa tanto revuelo la sexualidad de los individuos, sean futbolistas, políticos, boxeadores o pornostars, y me intriga saber si a Pelé, Maradona, Cruyff o hasta el mismo Messi, se los condenaría por el solo hecho de ser gays.

Creo que, tristemente, la respuesta es sí, lo cual significa que el mundo no ha cambiado, y seguimos ignorando una realidad que está en todos lados, y por qué no en el fútbol, que como muchos sentencian, es un deporte de “machos”.

Enlace: Una mujer homosexual a la cabeza de Islandia