Me siento como si estuviera escribiendo el mismo artículo que escribí hace sólo unas semanas con el fichaje de Huntelaar. Cambian los nombres y las circunstancias, pero el error de transfondo es el mismo.

Como ya debéis saber, el Madrid ha hecho oficial el fichaje de Diarra II (por lo visto no quiere que lo llamen así, pero que se joda, no haber fichado por el Madrid). Es un centrocampista de corte defensivo que comparan con Makélélé. Ya quisiera el Madrid recuperar al Makélélé que perdió…

No voy a criticar la calidad del jugador (que podría, porque hasta la fecha no ha conseguido hacerse hueco en ningún club de primera línea), ni siquiera si el Madrid ha pagado más de lo que cuesta. Me sobra con rematar a Pedja.

Vamos a ver, por enésima vez: la planificación deportiva se hace en verano, con tiempo para pensar, para fichar bien y para que el jugador se integre al equipo. En invierno lo que se hace es tapar parches, eligiendo entre lo que queda, y pagando más de lo que vale, por necesidad de algo en concreto. Pues en el Madrid parece que no saben hacer ni una ni otra.

Tras pasarse el verano en la playa y sin realizar los fichajes que el equipo necesitaba para tener un proyecto sólido, vinieron los malos resultados, el mal juego y las lesiones. El segundo fichaje en este mercado de invierno que ha hecho el Madrid tiene el mismo problema que el primero: han fichado a un jugador, joven, con progresión (pero que aún está por ver lo que da de sí) pero que no va a salvarle el culo al equipo esta temporada.

A estos dos jugadores deberían haberlos fichado en verano, como parte de un proyecto deportivo serio. Ahora, lo que el Madrid necesitaba (si no es que ya se da por rendido para esta temporada) era un delantero consagrado que metiera goles desde el primer día (y que no estuviera lesionado como Huntelaar) y quizás un medio constructivo que le diera aire fresco al equipo.

El enésimo fallo de una directiva que parece estar muy lejos de darle años de gloria a los blancos. Por mí, que sigan así, mejor le irá al Barça y podré seguir criticándolos hasta hartarme.