
Los rusos han ganado al Maccabi Tel Aviv israelí por 77-91, en la final de la Euroliga, su sexta copa, dos menos que el Real Madrid.
CSKA y Maccabi libraron un partido por el campeonato vibrante, sin complejos, fieles al estilo que profesan y dispuestos a ganar o perder tal y como son. Si algo caracteriza a las plantillas es el gusto por el baloncesto de ataque.
El último cuarto tuvo un protagonista que terminó por arruinar al Maccabi: Smodis. El esloveno del CSKA, que llevaba un partido horrible, se destapó con dos triples para subir la diferencia a 14. Ettore Messina sabía que tenía medio partido en la mano y dio el mando de la ‘máquina’ a Papaloukas. El griego terminó por enfriar tanto el partido que el Maccabi se encontró con la final perdida a falta de dos minutos.
El esfuerzo final fue inútil y el CSKA volvió a proclamarse, un año después, Campeón de Europa.

