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Probablemente el fracaso sufrido la semana pasada al haber sido eliminados en la primera fase del torneo no me pegó tanto porque estaba disfrutando de unos días de vacaciones en el bello puerto de Veracruz junto a mi familia y amigos, pero hoy ha caído en mí la cruda realidad de que no asistiremos a los Juegos Olímpicos luego de escuchar en el noticiero matutino que Honduras y Estados Unidos son los clasificados a Beijing.

No puedo dar crédito de lo sucedido en este torneo, menos puedo creer que luego de uno de los fracasos más sonados en la historia de una selección mexicana el técnico no tenga la dignidad y los pantalones para renunciar.

En pocos meses Hugo Sánchez se ha encargado de echar a perder y de truncar el proceso de la que probablemente era la generación más prometedora de una selección nacional; hoy vemos que en una convocatoria de selección mayor se llama a jugadores de experiencia, muchos de ellos con muy pocas aspiraciones de asistir al próximo mundial, pero al momento se trata de sacar del hoyo al técnico y de salvarle su pellejo con una buena actuación frente a Ghana.

Jugadores que tenían un proceso importante en el tricolor serán borrados del mapa por la falta de capacidad del entrenador y por no haber clasificado a las olimpiadas, futbolistas como Jorge Hernández, el Hobbit, Esparza, Aldrete, entre otros, verán truncado el sueño mundialista por culpa de un imbécil que no tiene lo necesario para hacerse cargo del puesto que desempeña.

Deberíamos de estar regocijándonos con esta generación de jugadores, pero en vez de ello estamos lamentándonos de los fracasos sufridos por culpa de Hugo Sánchez y la gente que lo mantiene en el puesto, que desgracia…