¿Quién podía anotar un gol con ese nombre?

Efectivamente: Martín Palermo, el cual se apoya claramente en el larguero para fijar su remate de cabeza y anotar el 2-0 ante River Plate.

Por cierto, está prohibida esa acción!

Una pregunta en el aire y no es con mala intención, ¿por qué los argentinos son especialista en marcar goles ilegales y que los árbitros no se percaten?