
Incluso en el más pestilente estiercol puede nacer una rosa.
En las calles del centro de Bagdad no está pertimido circular en coche desde el viernes en prevención de atentados terroristas. En este clima de absoluta inquina permite que los niños puedan salir a la calle a jugar al fútbol como toda la vida sin temor.
Que paradojas tiene la vida.
(Vía De penalti injusto)
