En esta temporada han habido castigos a jugadores y a planteles por indisciplina y bajo rendimiento, estos impuestos por su propia directiva pero por lo visto a los futbolistas no les hace bien “bajarles los humos”.

Omar Bravo quien tuvo un inicio muy bueno después del mundial, como queriendo revancha en el campo por ese penal fallado ante Portugal fue castigado por su propia directiva al reclamarles públicamente el manejo de su posible transferencia al fútbol español, el jugador fue enviado a la filial de Chivas en primera “a” cortando así el ritmo del jugador, ahora Chivas esta batallando con su delantera y Omar Bravo no ha vuelto ser el mismo jugador de comienzo de torneo.

Tigres es otro caso en el que el directivo trato de arreglar el mal paso de su equipo a base de castigos, esta vez les dio en lo que mas le duele a jugador que es en el sueldo, se impusieron restricciones a la primas por partido ganado, mermando la billetera del jugador, pero como Tigres van 11 juegos que no ganan en verdad no les afecto mucho.

Cruz Azul era un equipo con otra mala racha y su técnico estaba en la cuerda floja, se le exigió a los jugadores por parte de la afición y ex jugadores cementeros, se comentaban de “rebajas al sueldo” y separar jugadores, pero la directiva le dio la confianza a su técnico y sus jugadores, los resultados fueron óptimos 12 puntos de los últimos 12 disputados, 6 goles a favor por 1 en contra y metidos en la pelea por un boleto a la liguilla compartiendo el liderato de su grupo con Atlas en 23 puntos.

Por lo general una persona reacciona positivamente a un castigo, pero el futbolista al parecer es todo lo contrario.