Primero fue Italia por el problema de la Juventus y ahora le toca a Portugal y por los mismos motivos: por acudir a resolver a la justicia ordinaria un problema deportivo.

La temporada pasada el equipo portugués Gil Vicente alineó indevidamente a un angoleño llamado Mateu que no tenía la documentación en regla. El Gil Vicente fue descendido pero recurrió en la justicia ordinaria alegando un error de forma en la ficha. El juez le dió la razón y volvió a subir.

A la FIFA esto no le gustó nada y amenaza con suspender a todo el fútbol portugués de participar en cualquier competición si no se da marcha atrás antes del 14 de septiembre. Más tensión.

(Vía Notas de futbol)