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Chivas tenía que jugar un partido rayando en lo perfecto para aspirar a la gran final, sobre todo tenía que concretar las opciones que se le presentaran, las claras y las no tan claras tenía que culminarlas en gol.

Desgraciadamente una vez más se repite la historia; se falla en los momentos claves del encuentro y, otra vez, sí, otra vez un maldito penal puede cambiar la historia para un equipo mexicano, pero otra vez lo mismo.

Sao Paulo está en la final con todos los méritos, haciendo lo que se tiene que hacer y demostrando porque es el actual campeón del mundo y de la Copa Toyota Libertadores.

A pesar de la derrota y de la eliminación del Guadalajara, yo me quedo muy satisfecho con la actuación del equipo en esta competencia y sobre todo creo que deja al aficionado con muchas expectativas para el torneo local.

Y ¿porqué no decirlo? ¡Grande Chivas!