Laporta, el presidente del Barcelona, no va a ser inhabilitado.

Tal y como se han sucedido los acontecimientos hace perder la fe en el justicia y, por supuesto, en el fútbol. En el fútbol todo vale si se consiguen resultados y aquí tenemos una muestra más.

La junta directiva tenía obligación de convocar elecciones en la primera mitad de 2006. Se lo salta a la torera y dice que las hará en 2007 porque sí. Los tribunales deportivos se inhiben y no quieren saber nada. Los tribunales ordinarios condenan a la convocatoria de elecciones. Se convocan elecciones y nadie se presenta en contra dado los buenos resultados. No pasa nada y la junta sigue sin problemas.

¿Pero qué hubiera pasado con malos resultados?

Estoy seguro de que habría una gran presión en los medios para que inhabilitaran a la junta y se les acusaría de querer perpetuarse ilegalmente en el poder. La sanción por esta falta puede llegar a la inhabilitación de por vida. A los medios catalanes les interesa que el Barça gane y mientras gane no habrá problemas. Como vayan los clubes en otro sentido no le interesa a nadie.