Dejando un buen sabor de boca, uno más que otro, Marcelo Lippi y Jurgen Klinsmann han decidido poner punto y final a su trayectoria como seleccionadores de sus respectivos países.

El seleccionador de la campeona, Italia, ha presentado su dimisión en el cargo después de asegurar que así lo haría pasase lo que pasase en el Mundial. Qué mejor despedida que logrando el ansiado título. “Al término de una extraordinaria experiencia profesional y humana, vivida con la guía de un grupo excepcional de jugadores y con la colaboración de una plantilla de primera calidad, tengo por agotado mi papel como guía de la selección nacional italiana”, ha dicho el transalpino, que abandona la azzurra después de llevarla y superar la cota más alta a la que puede llegar cualquier seleccionador.
La otra selección que tras el Mundial se ha quedado sin entrenador es Alemania. La anfitriona, que acabó tercera y de la que Jurgen Klinsmann ya se ha cansado. El técnico alemán quiere dedicarle más tiempo a su familia y es por ello que abandona el cargo. Sin embargo, al Federación Alemana ya ha encontrado sustituto: se trata del segundo de Klinsmann, Joachim Loew, quien ya se ha propuesto su primer reto, la Eurocopa: “Así como hace dos años Jürgen dijo aquí que quería ser campeón del mundo, yo digo ahora con claridad que queremos ser campeones de Europa”.
Viendo a estos seleccionadores que se van, sigo pensando por qué Luis Aragonés no hizo lo mismo…
Foto | EFE
