Más que el sol contemplamos lucir cantaba la selección, cantaban los más de seis mil que estuvieron en el estadio (¡hola hermano!), cantaban en el país, y hasta fuera de él, todos los que tenemos la ilusión puesta en el equipo tricolor ecuatoriano. Algunos con la mano en el pecho, yo con las dos, aguantando al corazón y las lágrimas. Muchachos, lo hicieron, lucieron más que el sol.

sombra.jpg ¿Por qué ganó Ecuador? Futbolísticametne hablando, el funcionamiento de la línea defensiva tuvo muy pocos errores, fueron lo mejor en la cancha. La Sombra Espinoza e Iván Hurtado se encargaron de que Mora no tuviera mucho trabajo, y éste contó con una suerte espectacular, ya que los polacos tuvieron uno de esos días no-le-meto-gol-ni-al-arcoiris.

También la actitud pesó. El espiritu de los ecuatorianos quedó resumido en el segundo gol: Juego colectivo. Jaime Iván Kaviedes, el bad-boy de la selección — así lo llamaron en la televisión alemana — justificó su convocatoria, su viaje, su ingreso a la cancha cuando levantó la mirada y entregó el balón al Tin Delgado, para asegurar la victoria. Cero egoísmos. Aunque se habló de peleas al interior de la selección, en la cancha ayer funcionaron como equipo, no como individuos.

El Tin fue elegido el jugador Budweiser, tal vez lo merecía más Villafuerte — chiste local —. Yo se lo entregaba a la Sombra. A mi gusto fue el mejor.

ecufans.jpg Hoy leo en el Universo la frase que tomo para mi título: ¡Que nadie despierte! Conocemos y reconocemos nuestra realidad, no tenemos la calidad ni la experiencia de muchas selecciones en competencia, pero aprendemos y competimos contra nosotros mismos: contra nuestras debilidades, contra nuestra inexperiencia, tratando de superar cada vez lo que se logró en la oportunidad anterior. Ayer Ecuador superó su primer reto, y brilló más que el sol con sacrificio. Aún hay camino por delante.

El que sienta al fútbol de forma tan especial como lo hago yo, sabe de lo que hablo. Lo que la selección ecuatoriana hizo ayer en la cancha, debería traducirse a la vida de país: trabajo, sacrificio, orden, amor a la camiseta, equipo.

¡Gracias por cerrarme el hocico muchachos!