
Sin despeinarse y sin pasar demasiados apuros más que cuando Ucrania estuvo al borde del empate en una jugada que despejó un defensa transalpino justo en la línea de gol, Italia cogió su billete hacia las semifinales del Mundial. Por fin apareció Luca Toni, que lo necesitaba y ya comenzaba a ser una de las decepciones del campeonato, con dos tantos que continúan abrillantando su fama de goleador. Así se estrenaba el ariete de la Fiorentina que tendrá como próximo objetivo superar a Lehman, un duelo de futbolistas eufóricos por distintas actuaciones pero mismo resultado: el triunfo.
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