El famoso balón inteligente desarrollado y fabricado por Adidas en conjunto con Cairos Technologies es una de las primeras intrusiones directas de la modernidad en el bienamado balompié. Digo intrusión directa, porque si bien las transmisiones en vivo, los marcadores electrónicos y otros servicios tecnológicos forman parte de la máquina futbolística, no participan ni se entrometen en las decisiones arbitrales durante el encuentro. Humanos contra humanos, a disposición de otro grupo de humanos, y todos estos con la opción de fallar.

El objetivo de este balón es sólo uno: Despejar las dudas en jugadas donde no hay seguridad de que el balón ha pasado en su totalidad la línea de gol.

Cómo funciona: Un circuito electrónico integrado envía una señal de radio a un conjunto de 12 antenas ubicadas en las esquinas del campo, mismas que transmiten la señal a una computadora que envía un mensaje al reloj del árbitro, todo en menos de un segundo. El árbitro pita el gol, señala y corre hacia la mitad del campo. El equipo que anotó celebra, y los que se tragan el gol se agarran la cabeza maldiciendo al balón inteligente.

Por lo pronto se ha descartado el uso del balón en el mundial de Alemania 2006, debido a que las empresas responsables y la misma FIFA esperan hacer más pruebas antes de usar esta pelota en un evento de esta magnitud.

En mi opinión, los jueces pueden equivocarse, pero los equipos grandes saben jugar aún contra los errores arbitrales. Tema aparte es la corrupción dentro del fútbol, pero para ello existen las sesiones de las federaciones donde se puede apelar -con pruebas- los fallos arbitrales y requerir sanciones.

No estoy muy convencida de la incorporación de esta tecnología al deporte, al fin y al cabo, si las computadoras fallan, también fallará el balón, o no?

A ustedes, ¿qué les parece?